Un profesor de instituto, antiguo alumno mío, me hace llegar la conclusiones de unas Jornadas celebradas no hace mucho, por la Asociación Estatal, de Docentes de Economía en secundaria (AEDES), de la que forma parte la Associació de Professors d’Administració, Comerç i Economia (APACE) de la Comunidad Valenciana. Estos profesores lamentan el carácter marginal que tienen las materias de Economía en la enseñanza secundaria, cuando es patente la importancia de unos conocimientos básicos sobre las mismas para la vida ciudadana actual. Reivindican, por tanto, algunos cambios a favor de su mayor relevancia, ante los organismos competentes en el gobierno central y autonómico.
Me llega dicho mensaje mientras leo en pleno verano, el muy entretenido libro de Frank McCourt titulado “El profesor”. Un libro que contiene las memorias de un docente de secundaria, durante tres décadas, en los Estados Unidos. Hace diez años que este autor se dio a conocer (y consiguió el Premio Pulitzer) con “Las Cenizas de Ángela”, donde narra una durísima infancia en Irlanda. Después publicó “Lo es”, en que relata su llegada como inmigrante a la tierra prometida americana. Ahora, con la nueva obra, se cierra el ciclo memorístico del autor, con su peculiar estilo sencillo u directo.
Pegado a la realidad, por la dura vida que le ha tocado vivir, el profesor de secundaria Frank MacCourt conecta con las experiencias vitales de sus estudiantes, que pertenecen en su mayoría a los grupos más allegados en la escala social americana (negros, chicanos, orientales, hijos de inmigrantes). Por supuesto, la realidad americana no es la valenciana, pero ésta se va pareciendo cada vez más a aquella por la diversidad cultural de nuestro colectivo humano y por el tipo de vida que llevamos.
¿Cómo llegar a los estudiantes? ¿Cómo motivarlos? ¿Cómo apoyar su preparación para la vida? El profesor McCourt consigue despertar el interés de los jóvenes utilizando su intuición y el dictado de su conciencia, más allá de las directrices académicas. Escucha a sus alumnos y se pone a su altura para conocer sus inquietudes, sus gustos y su forma de ver el mundo. Así logra ejercer una influencia favorable y duradera sobre éstos, en la lucha agotadora pero estimulante, con la convicción de que la educación es mucho más que conseguir unas buenas notas en los exámenes.
Vuelvo al documento que me han enviado los docentes de Economía en enseñanza secundaria, miembros de APACE. Sus argumentos parecen razonables. Hoy en día los jóvenes precisan de una formación económica básica para desenvolverse en la sociedad y ejercer sus derechos y deberes como ciudadanos. Además, tal como revelan los estudios más acreditados, el desarrollo económico español y valenciano requiere una mejora en los niveles de productividad, y ello se puede conseguir, entre otras vías, a través de una mejora en los niveles de productividad y ello se puede conseguir, entre otras vías, a través de una mejora de la enseñanza secundaria. Incluyendo aquí lógicamente, la formación profesional.
Josep Maria Jordan Galduf
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